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Hemos escuchado mucho últimamente sobre riesgos psicosociales. Seguramente lo has leído en el marco de la NORMA Oficial Mexicana NOM-035-STPS-2018 (NOM-035), una norma que está dando mucho de qué hablar entre las organizaciones y los altos y medios directivos de estas. Esto es porque la Secretaría del Trabajo y Previsión Social está solicitando a las empresas cumplir con ciertos requerimientos para que los colaboradores no tengan síntomas de enfermedades que puedan ser derivadas de riesgos psicosociales dentro del ámbito laboral.

Pero sabes qué son realmente los riesgos psicosociales y a que se refieren de manera puntual cuando estamos hablando de colaboradores de una empresa. De acuerdo al comité mixto Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Organización Mundial de Salud (OMS), en su 9a reunión de 1984 los riesgos psicosociales son las interacciones entre trabajo, el medio ambiente, la satisfacción en el trabajo y las condiciones de su organización; así como las capacidades del trabajador, las necesidades, su cultura y su situación personal fuera del trabajo. Lo cual puede influir en la salud, en el rendimiento y la satisfacción en el trabajo.

En otras palabras, los riesgos psicosociales dentro de las empresas derivan en afectaciones directas a la salud mental de los trabajadores. Ya sea causando estrés, depresión o ansiedad principalmente, pero también se pueden desencadenar enfermedades físicas, que incapacitan al trabajador para realizar su labor de una manera óptima. De acuerdo a la OMS, la economía mundial, pierde debido a enfermedades como depresión y ansiedad, alrededor de un billón de dólares en productividad. 

Por estas razones, tanto en México, como en otras partes del mundo, se ha volteado a observar a las personas en este sentido, puesto que se ha convertido  en un tema de salud pública, aunque debido a los pocos estudios que existen al respecto, aún no hay estadísticas claras y concisas que nos den una idea más clara de la gravedad de la situación, sin embargo, es claro que cada vez más trabajadores tienen brotes de estrés, depresión y ansiedad, fuera o dentro del ámbito laboral. Se pueden presentar como episodios de furia incontenible, drogadicción, enfermedades físicas constantes, como la gripe, sueño constante, problemas de obesidad, etc.

México es uno de los países con mayor nivel de estrés a nivel mundial, con cifras por encima de Estados Unidos y China, razón por la que se realizaron ajustes a la NOM-035. Es por eso, que cada vez toma mayor relevancia la importancia de la aplicación de acciones para reducir las enfermedades producidas por estos riesgos psicosociales e incluso el convertir esta norma en obligatoria para todas las empresas.

¿Qué situaciones pueden incidir en riesgos psicosociales?

Existen varios factores que pueden dañar la salud de los empleados y pueden variar de acuerdo a la labor, al tipo de empresa y al nivel de presión del trabajador. Pero los principales son:

  • Poca o nula comunicación asertiva con el jefe o los pares.
  • Ineficiencia en la gestión de las labores.
  • Poco apoyo a los empleados.
  • Poco interés en la protección de la salud y por lo tanto pocos planes para evitar riesgos.
  • Pocos o nulos planes de seguridad.
  • Horarios rígidos.
  • Objetivos poco claros.
  • Falta de desafíos. 
  • Trabajo elevado de manera continua..
  • El empleado no cuenta con las competencias necesarias para llevar a cabo el trabajo  encomendado.
Mujer meditando y controlando el estrés laboral

Los anteriormente mencionados, sumados entre otros a factores más específicos, como por ejemplo los largos trayectos que deben realizar los choferes que reparten productos, las personas que manejan grandes cantidades de dinero como las casas de bolsa, los vigilantes con turnos de 24 hrs, etc.

De acuerdo a la OMS, por cada dólar invertido en generar planes de apoyo para evitar estos riesgos, las empresas pueden obtener 4 dólares en mejora de salud para sus empleados y por lo tanto también en productividad. Es decir que es mucho más costeable invertir en este tipo de programas y mejorías para nuestra empresa, que continuar en el estilo obsoleto que se acostumbra, pensando que es un gasto y no una inversión el dinero en programas de apoyo y desarrollo para los trabajadores.

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